jueves, agosto 10, 2006

La coherencia como tabla de salvación

Veia antes de ayer un "no feliz cumpleaños" o infeliz o como se diga. Acabo de pasar el mío y observo que para algunas personas no es del todo grato festejar tal evento. En mi caso me gusta festejar el santo porque es tradición familiar (siempre se festejaba a mi abuela y a mí me tocaba de carambola) además de lo original pues siempre se mueve la fecha y puede caer casi durante todo el mes de junio y eso me parece divertido.
¿A dónde se van los años? Interesante pregunta. Y peor cuando te preguntan la edad para salir con un -¡Oh, no es cierto!, pero si ni se te notan-. O aquello de las personas que te conocen hace algún tiempo y te dicen -Estás igualito-, -No manches no se te ve la edad- (o al menos no tanto como lo pendejo, que eso sí brilla). En fin y una serie de cosas que no te hacen mas que reflexionar. No podría ser de otra forma. Para mí las fechas de cumpelaños son hasta cierto punto deprimentes, y si no llegan a tal extremo, por lo menos sí de una gran reflexión. Preguntas como:
¿Cómo has llegado a ser quien se ve ahora en el espejo?
¿Qué habría pasado contigo hoy si ayer hubieras hecho esto en vez de lo otro?
¿Quién eres?
¿Cómo estás?
¿Cuándo te salió esta méndiga arruga que no había visto?
¿Por qué el peje se come las eses?
¿Será cierto que Madrazo ahora está viendo las manifestaciones desde Miami con una margarita en la mano?
etc
Bueno, quizá las últimas no se las haga todo el mundo, pero algunas de las primeras si pueden ser tema de escrutinio personal a lo largo de ese día, que repite aquel en el que se nació (o al menos eso supone uno porque de ello tampoco hay garantía, y menos habiendo quien tiene varias actas de nacimiento o las mujeres por ejemplo que se ponen y se quitan edad como si fueran prendas íntimas). Sin embargo esta situación del festejo con pastel y todo (que por cierto hace poco me decían que el concepto de pastel representa la placenta -ooorale-) pareciera que pretende mantenernos con un hilo de coherencia en la vida, intento explicarme; Desde tiempos inmemoriales el género humano, cuando descubrió que en grupo puede sobrevivir más fácilmente, se ha organizado de tal forma que dependiendo de sus capacidades desarrolla un rol al interior de tal grupo. Esas capacidades pueden ser identificadas a través de distintos tipos de indicadores como lo son el sexo, la inteligencia y por supuesto LA EDAD. Los individuos más jóvenes tienen actividades recreativas y de formación, los desarrollados llevan a cabo actividades de tipo productivo y reproductivo, y finalmente los individuos de edades superiores realizan actividades de supervisión, consejo.
Son pues los roles sociales que se encuentran insertos casi genéticamente en las personas los que determinan conductas, actitudes y actividades. Ahí se cuelan cosas como los cumpleaños, fiestas en donde se pone de manifiesto el cambio de una edad a otra, la adquisición de una nueva capacidad o de un nuevo rol. En algunas culturas el dejar de ser un menor para convertirse en adolescente es motivo de una gran celebración. Para no ir muy lejos en México el festejar "Los quinceaños" es toda una tradición que hasta la fecha no se pierde (El abuelo de un amigo decía: -Si, ya mero les iba a hacer esa fiesta a mis hijas. Es como decir YA ESTÁN LISTAS, PÁSENLE MOSCARDONES-).
Permite pues este tipo de celebraciones ubicar al ser humano respecto de su entorno. Recordemos que el sentido de pertenencia es necesario. Los grandes sistemas sociales se han construido sin perder el interés en este aspecto: Orillan a los miembros del grupo y a quienes se quieren sumar a ellos a someterse a sus condiciones o a ser considerados parias.
De cualquier forma felicidades a los que cumplen y cumplimos años, pues eso nos recuerda que formamos parte de un grupo social, aunque no nos termine de gustar o no encajemos del todo bien en él.

2 comentarios:

Hib dijo...

Wow,SPEECHLESS,literalmente. No sè, me gusta mucho lo que escribiste,desde pequeños nos festejan el estar vivos,el tener un año más (¿o menos?) de vida,tener salud y yada,yada,pero en lo personal creo que se va desgastando esa ilusión con el tiempo,las ganas de festejar un cumpleaños se van a huelga,y si, es deprimente saber que vas envejeciendo y vienen tantas dudas,preguntas sin respuestas,lo grinch te sale a flote y en fin.

Ya no quiero azotarme.Por cierto,si antes no me gustaba el pastel,ahora menos, ¿como está eso de que representa una placenta?, no va, para que?

Voy a caer en el clichè que tanto detesto pero,Felicidades,sigh.

jes dijo...

En realidad no tengo muy claro el concepto del pastel, me lo dijo mi gurú de los cursos profilácticos Lucero. Comenta que es una representación de lo que hacemos antes de nacer: alimentarnos de lo que nuestra madre nos va dando. Cuando se parte el pastel se comparte precisamente la bendición de estar vivo con la gente a la que invitas a tu fiesta.
Algo así mi querida madrina.