miércoles, agosto 09, 2006

Las historias de un mapache

Ahora que la moda es hablar de cosas relacionadas con elecciones, recuentos y fraudes, recuerdo una historia que me contaron, la cual no sé si es cierta, pero al fin la refiero:

"No mi'jo ahora los fraudes ya no son como antes. Antes la cosa era más sencilla. En el partido todo se basaba en llevar entre otras cosas, una buena estadística sobre las casillas donde ganábamos y aquellas donde perdíamos. Había algunas en donde la cosa se ponía tan fea que ya ni representantes enviábamos, de tal suerte que sabíamos de antemano según el padrón electoral en cuales perderíamos y por cuantos votos; ¡ah! pero eso no era obstáculo para hacer nuestras trampitas. En el caso de tener bien ubicadas tales casillas procedíamos a llevar algunas actividades a cabo como eran el poner algunos perros callejeros agresivos dentro del local donde se instalaría la casilla, inutilizar las entradas a tal lugar con cadenas y candados gruesos, montar en los exteriores distintos posters, gallardetes o carteles de los partidos de oposición, pegar imágenes agresivas con engrudo, tirar en el interior trampas para abejas llenas de ellas y todo una noche antes de la jornada electoral. La instrucción a la mañana siguiente era comenzar la jornada impugnando todas aquellas casillas en donde hubiesen señas de poder hacerlo. Al final de la jornada y con todos esos incidentes había la posibilidad de echar abajo esas casillas con lo cual se disminuía el número total de votos para los contrarios".
Mmmm, no cabe duda que los tiempos cambian. De hace 12 años a la fecha las cosas son diferentes. Las instituciones van cambiando y no es por obra de la casualidad. Antes, por ejemplo en materia electoral, las trampas eran muchas, pero cuando la gente que conformaba los partidos fue cambiando de instituto político y, en consecuencia, todos fueron sabiendo las trampas y como defenderse de ellas. Ahora los fraudes "a la antigüita" ya son muy díficiles. No es de soslayarse que efectivamente quien tiene el poder hace de todo por mantenerse en él y puede usar muchos mecanismos tanto legales como otros que no lo son tanto para perpetuarse. El caso de nuestro país no es la excepción, sin embargo cada vez más, la gente tiene control de los procedimientos para elegir a sus gobernantes. Quizá el problema está en los mismos partidos políticos, específicamente en la forma de elegir a sus candidatos. Creo que el principal problema de las elecciones se centra en los candidatos pues son gente que no tiene una idelogía definida, que tienen poco o nulo compromiso social, que buscan en la política una forma ilegítima de crecimiento personal y que finalmente no tienen un nivel de profesionalización para el sector público.
Por encima, la arena se ve limpia...

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