domingo, septiembre 24, 2006

En nombre del terror


El mes de septiembre en México no solamente nos remite a la celebración de nuestro nacionalismo y las fiestas patrias. A partir de unos años también nos recuerda (en tanto parte del mundo occidental) lo frágil que es la seguridad para todos.
Cierto es que, en el ámbito local, existen cosas que preocupan (y a veces ocupan) tanto al sector público como al privado. Cuestiones como el empleo, la seguridad pública, la salud y la vivienda entre otros, son temas recurrentes y más en tiempos electorales. No obstante hay temas de mayores consecuencias que de pronto olvidamos. Llegamos a creer durante el desarrollo diario de las actividades que nuestra forma de vida, moldeada por la capacidad económica, es la única existente en el mundo.
Eventos como el ocurrido a nuestros vecinos norteños hace algunos años el once de septiembre nos ponen a pensar ¿Nuestra forma de vida y creencias son las verdaderas? Y de no serlo ¿Cómo corregimos este error?
Al llevar esta forma de vida occidentalizada nos vemos obligados a creer a pie juntillas muchas cosas de las cuales no estamos totalmente seguros.
En estas fechas es cuando debemos buscar nuevamente en el diccionario palabras como tolerancia, diversidad, universalidad. Bajo sus significados tendríamos que reescribir las ideas que se nos han implantado.

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