viernes, junio 27, 2008

Esquemas que facilitan una tiranía

Hace algunos años, vi la adaptación al celuloide de V for vendetta. Me llamó la atención lo posible que resultaba el tema como tal en las sociedades modernas. Salió en video y la adquirí. Hoy me doy cuenta que no era necesario. Tan solo basta encender el televisor para advertir como de manera involuntaria (o quizá no) el conglomerado humano busca el control a través de distintos medios, y al obtenerlo pretende mantenerlo de manera indefinida. Se dirá que el fenómeno no es nuevo, sin embargo sí es más profundo y absorbente.

El caso de México no es distinto. Por un lado los partidos políticos sin mayor nivel de credibilidad y manteniéndose como un mal necesario para sostener esquemas de poder harto desgastados; las instituciones religiosas en crisis; la sociedad civil sometida ante la delincuencia sin freno; las corporaciones policiacas sin capacitación y podridas; la delincuencia convertida en nuevo sector empresarial; la educación desatendida y menospreciada como factor de cambio y evolución.

Difícil no ver los signos de descomposición del tramado social ¿A esto cómo se responde? Con estrategias de estrangulamiento que al parecer no funcionan. Aquí las muestras:

La Corte de Justicia resolviendo temas a medias y con prisa.

Los partidos erigiéndose en juzgadores y partes de las contiendas electorales, así como en las decisiones que debieran recaer en manos de los ciudadanos.

Un poder ejecutivo (con minúsculas) que pareciera no tener poder y menos aún la capacidad de ejecutar acción alguna que sea coherente con la realidad social (Escasos resultados tendrá, por ejemplo, congelar precios de productos que nadie consume o que distan mucho de ser aquellos necesarios en la canasta básica de los mexicanos).

La aparición de grupos de “notables” enarbolando banderas de intelectualidad que ni ellos mismos creen y ¿Cómo hacerlo si todo este “tiempo de la revolución” han estado al servicio del mejor postor?

Un listado breve de lo que, en mayor o menor medida, se padece en México.